En definitiva, se podría decir que TABATHA esta sujeta por tres grandes pilares:
TEXTO, MÚSICA , DANZA.
Y hablamos de tres pilares originales, todo es original e inédito, no jugamos a intrusos, no traficamos con mercancías robadas.
Por la obsesiva idea de construir un teatro ÚTIL.
Insisto, TEATRO ÚTIL:
Todos quieren vocear palabras que cambiarán el mundo, inventar huecos por donde no podremos escapar. Es necesario crear nuevas estructuras teatrales capaces de vapulear la conciencia del espectador, lo otro es cháchara. Maravillosa antropología dramática. Excesos. Efectos visuales vacíos. Nada. Las propuestas escénicas han de ser arriesgadas, útiles, contradictorias, contundentes, igual que una bala de acero que atraviese la sien de la conciencia, quedando esta bien instalada en la razón. Y para esto, cuanto más auténticos sean los primeros esbozos de la partitura escénica, más unidos estaremos a la verdad escénica, atravesando así de parte a parte cada una de nuestras pulsaciones más íntimas, aún sin desearlo.
La partitura escénica tiene la obligación, de rodear como una espiral al germen de la idea y esta ha de ser original e inédita. A partir de ahí nos colocaremos los guantes de latex y nos encerraremos en el laboratorio.
Insisto. Utilidad, utilidad, utilidad, utilidad…
Nuestras propuestas siempre penden del finísimo hilo por el que camina con paso firme el equilibrista que trabaja sin red. Lo otro no es teatro, es otra cosa diferente.
Un teatro que sea la sombra continua de las preocupaciones, alegrías y miedos de hoy. Que sea sombra de risas y sangre.
Intentar desnudar al miedo para que no nos tiemblen las rodillas ni los labios. Y todo esto desde la carne fresca de la indignación. Porque las heridas sangran, siempre sangran de todas las mismas maneras, vierten sus imágenes formando suculentos charcos de rabia que pisamos sin apenas querer hacerlo.
